El término Lumbalgia puede ser la manifestación de entidades muy diversas, con sustratos patológicos distintos y con repercusiones y gravedad variables. Se  define como un dolor en la región vertebral o paravertebral lumbar. La lumbalgia es en estos días una de las patologías más frecuentes en la consulta del médico, de hecho se considera como la causa más importante de discapacidad laboral en menores de 45 años. El 90% de los casos de lumbalgia se atribuyen a alteraciones mecánicas de estructuras vertebrales, en la mayoría de carácter inespecífico (lumbalgia mecánica o inespecífica).

La lumbalgia es un síntoma frecuente y de distribución universal que afecta a personas de cualquier edad y de ambos sexos. El 80% de la población presentará un dolor lumbar en algún momento de su vida.

Causas de la Lumbalgia

La Lumbalgia se origina por diversas causas entre ellas se mencionan las más relevantes:

  • Alteraciones estructurales o sobrecarga funcional  de los elementos que forman la columna lumbar (pilar anterior vertebral, pilar posterior vertebral, ligamentos y musculatura paravertebral).
  • Tipo de ocupación laboral:
  • Actividades que requieran de esfuerzo físico y cargas constantes.
  • Trabajos que exijan de movimientos giratorios repetitivos e incontrolado del tronco; así como también de flexiones constante del tronco.
  • Tabaquismo y la obesidad.

Clasificación de la Lumbalgia

Es importante valorar el tipo y características del dolor, y así poder clasificar que tipo de lumbalgia presenta el paciente.

  • Dolor mecánico.

Es el más frecuente y se presenta en más del 90% de los casos; se define como el dolor a la carga y al movimiento, que se exacerba con los esfuerzos y en determinadas posturas, disminuye con la descarga y el reposo. Este tipo de dolor lo originan todos los trastornos estructurales del raquis lumbar y la mayor parte de los casos se clasifican como dolor lumbar mecánico inespecífico.

  • Dolor irradiado.

Se trata de un dolor localizado en el miembro inferior, de inicio habitualmente agudo y que suele ir precedido de lumbalgias recidivantes. Aumenta con los movimientos del raquis y con las maniobras que provocan incremento de la presión intratecal, tales como la tos, la defecación, la risa o el hablar en voz alta. El dolor irradiado se acompaña de trastornos sensitivos (parestesias, disestesias) y en ocasiones de trastornos motores. Los trastornos sensitivos y motores varían según la raíz nerviosa afectada. Estos cuadros suelen ser secundarios a hernia discal y en ellos sí que se puede realizar un diagnóstico etiológico.

Este tipo de dolor mejora cuando el paciente se coloca en posición  decúbito supino y el lateral, así como con los movimientos que reduzcan la lordosis lumbar, tales como la flexión ligera del tronco y la sedestación.

  • Dolor no mecánico.

Se caracteriza por su aparición diurna y nocturna, suele ser persistente, muy molesto y se incrementa a lo largo de la noche llegando a despertar al paciente e impidiéndole dormir. Este es el cuadro clínico común.

  • Dolor miofascial lumbar.

Dolor lumbar de comienzo gradual después de sentarse o acostarse. Se agrava por el frío y mejora con el calor y el movimiento, está asociado a menudo con rigidez y limitación de los movimientos del raquis.

Puede acompañarse de irradiación bilateral a los miembros inferiores, sin afectación radicular ni de las articulaciones sacroilíacas. Aparecen puntos gatillo en músculos erectores, fascias glútea y presacra. Algunos casos se asocian a Fibromialgia.

Diagnóstico de la Lumbalgia

Se puede solicitar radiografía convencional, es suficiente para la valoración inicial de la mayoría de los pacientes; y a la vez es útil para el diagnóstico inicial de espondilolistesis, fracturas vertebrales y una evidencia sutil de cáncer metastásico. Complementando con  los datos recogidos mediante la historia clínica y la exploración física del paciente.

La tomografía computada (TC) y la resonancia magnética tienen mayor sensibilidad y especificidad para el diagnóstico de hernias de disco y estenosis espinal.

Tratamiento de la Lumbalgia.

Al inicio de los síntomas de la lumbalgia, el mejor tratamiento que se propone es el conservador el cual comprende los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos.

En algunos casos, especialmente si cursan con dolor muy intenso, puede ser necesario recurrir a infiltraciones de corticosteroides para aliviar el dolor.

Asimismo, hay que tener en cuenta que algunos casos de lumbalgia están causados por lesiones vertebrales o de un disco vertebral (artrosis, fracturas por aplastamiento, hernia discal, etc.) es posible que se plantee la necesidad de optar por la cirugía ante el fracaso de tratamientos no invasivos y la persistencia del dolor. 

Tratamiento Fisioterapéutico

La Fisioterapia estará basada en disminuir el dolor, la inflamación y restablecer los movimientos anatómicos del paciente, para ello el terapeuta utiliza los siguientes métodos:

  • Compresas húmedas calientes o Crioterapia.
  • Electroanalgesia.
  • Ultrasonido terapéutico.
  • Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento.
  • Movilizaciones pasivas.
  • Terapia Manual.
  • Reeducación postural.

Recomendaciones

  • Mantener una postura adecuada al realizar actividades que requieran de esfuerzo físico y levantamiento de cargas.
  • Realizar con frecuencia ejercicios para fortalecer la musculatura de la espalda.
  • En la medida de lo posible mantener un peso corporal adecuado.

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